En un bol, mezcla 3-4 cucharadas de harina tamizada, la levadura desmenuzada y el azúcar. Agrega 100 ml de agua tibia y deja activar la levadura.
Mezcla el yogur con la leche tibia y el resto del agua tibia y la sal, batiendo hasta que la sal se disuelva.
Bate 1 huevo con 1 clara (la yema se reserva para untar). Una vez que la levadura esté activa, añade 7 cucharadas de aceite, la mezcla láctea y los huevos batidos, y agrega la harina tamizada para formar una masa suave y elástica.
Extiende la masa en un círculo sobre una superficie ligeramente engrasada y unta con 1 cucharada de aceite. Dóblala en un sobre y amasa hasta que absorba la grasa.
Divide la masa en 4 partes iguales y forma bolas. Extiende una bola en una hoja delgada, espolvorea con la mitad del queso y rocía con 4-5 cucharadas de grasa derretida.
Coloca otra hoja encima, enrolla y forma un caracol. Coloca en una bandeja de 30-32 cm de diámetro forrada con papel de hornear y repite con las otras bolas. Hornea a 180 grados durante 55 minutos.