1. Las lentejas se remojan en agua durante la noche. Se escurren y se trituran en una licuadora junto con el aceite de oliva, sal, pimienta negra y pimentón rojo al gusto.
2. El puerro, la cebolla, el ajo y el perejil se pican finamente y se añaden a la mezcla.
3. Con las manos húmedas, se forman albóndigas que se fríen en aceite caliente. Como opción más saludable, se pueden hornear en el horno sobre papel de hornear.