Primero, bate las claras con la sal y el azúcar hasta obtener picos suaves. No las batas demasiado para que no se rompan los bizcochos después de hornear.
Tamiza la harina y añádela a las claras, mezclando suavemente con una espátula de silicona. Agrega las nueces en varias veces y mezcla ligeramente para mantener la estructura aireada.
Divide la mezcla en 4 partes iguales. Prepara un molde de 24 cm de diámetro, cubierto con papel de hornear y ligeramente engrasado. Hornea cada bizcocho por separado a 180°C durante unos 10 minutos.
Para la crema, puedes usar alternativamente 200 g de chocolate con leche y 200 g de chocolate negro, derretidos en 400 ml de crema. Si prefieres un mousse de chocolate de yemas, bate las yemas y el azúcar en un bol sobre agua hirviendo hasta obtener una crema esponjosa.
Derrite la mantequilla y añade el cacao. Incorpora la mezcla a la crema y bate nuevamente al baño maría. Añade la crema y mezcla hasta obtener una crema de chocolate suave y espesa. Enfría en el refrigerador.
Monta la tarta alternando bizcocho y crema, terminando con un bizcocho. Deja reposar la tarta en el refrigerador durante una noche.
Al día siguiente, prepara el glaseado derritiendo el chocolate con la leche o la crema. Cubre la tarta y decora los bordes con nueces trituradas o coco rallado.